04 marzo, 2006

SIN CÓDIGO GENÉTICO QUE VALGA (Cap. II)

(Mi sobrino Antonio y mi sobrina, y ahijada, Julia... mis niños)
(Foto de Carmen Navarro)

Doña Madre tuvo dos hijos, a mi hermano Julio y a una servidora. Julio es mi mejor amigo, es ese amigo-hermano que todos los hermanos del mundo deberían tener, porque te puedes pelear con él lo mismo que quererle, adorarle, y volverte a molestar y aquí no pasa nada, y hablar de lo humano y lo divino, y llegar a conclusiones profundas y reírte de banalidades... Recuerdo cuando éramos adolescentes y yo tuve una temporada que mientras él hablaba por teléfono en el salón, y estaba de pie, yo llegaba sigilosa y le bajaba los pantalones... jajajajajaja... era divertidísimo. O aquella batería de preguntas como: ¿por qué vuelan los aviones? ¿por qué flotan los barcos? ¿por qué cuando te ríes mucho te meas?, que él contestaba técnicnamente con infinita paciencia, porque Julio es inteligente a rabiar, es científico, es brillante... Y que nadie se confunda, que hasta el día que se casó, que yo tenía 28 años (creo), y aun entonces le hacía ese tipo de preguntas... así que nada de coletas y zapatos escolares, yo tenía sobrada edad para ser madre... pero una es como es.

Bueno... Doña Madre me dió ese bendito y divino hermano, pero la vida me dió un hermano postizo, Antonio, de esos con los que creces y te unen lazos que nada tienen que ver con la genética, pero que son más fuertes que el ADN. Como decía ayer, la vida a veces es reputa, pero reputa hasta unos límites que te quita las ganas de vivir y contemplas los abismos como un bendito descanso en el que reposar... Le perdí la pista a mi hermano postizo y su familia hace meses, y bueno, tampoco importan demasiado las razones, cuando uno se aleja y se desdibuja no hay que buscar razones, que el tiempo todo lo pone en su sitio y el orgullo estúpido sólo sirve para andar inflando resquemores y añoranzas que nadie admite... Yo si quiero, si amo, lo digo, y si extraño, también lo digo, y si después me tengo que acordar de la madre que te parió, también lo digo... porque los afectos son lo único de verdad que nos queda desnudos y vestidos, pobres o ricos, enteros o a medias... los afectos son la tabla de salvación a la que subirse cuando todo alrededor desaparece, creedme, que sé bien lo que me digo.

Y bueno, dejando divagaciones a un lado, hoy volví a encontrar a mi hermano postizo... marqué muchos número seguidos, muchos, y del otro lado apareció Antonio, y me recibió con los brazos abiertos, el corazón gordo, los besos de esos que suenan a kilómetros... y por la línea viajó un mundo de sensaciones indefinible, un "bienvenida a mi casa", un "por fin te encuentro", un "qué rico escucharte"... un... un... bendito Dios porque al quererte yo en vida, que dice el bolero, porque cuando te mueras o yo me muera no quiero que las palabras se nos queden a mitad de la garganta porque ya no tengamos a un vivo a quién decírselas... Están bien, están juntos, están felices, están contentos... están saliendo adelante y contruyendo de nuevo la vida, lejos...

A mi hermano postizo lo encontré un día cualquiera, hace como treinta años, en un lugar donde los niños nos juntábamos porque compartíamos tremenduras, donde nuestros padres, tutores o responsables nos dejaban de lunes a viernes porque en casa las cosas no eran fáciles... En realidad yo no lo encontré, lo encontró mi hermano Julio, y entonces en vez de dos de a poquito nos convertimos en tres... y la vida con sus pasos nos hizo muchas caricias, muchas, muchas... Pero la vida a veces no es bonita, a veces es reputa, y cuesta respirar, caminar, cuesta vivir... cuesta pensar y hasta te olvidas que eres tú y te vistes con la piel de otro que no conoces... y cuando miras alrededor todos tienen algo que hacer, y la vuelta no es fácil, pero vuelves.

Hoy he vuelto a hablar con mi hermano postizo por teléfono, y también con mi cuñada postiza, y la vida ya no es tan reputa, la vida ya tiene colores más claros, hasta casi reventones. Mis niños están bien, mis sobrinos bellos crecen sanos y felices, con las caritas llenas de pecas y las sonrisas de niños amados... están los cuatro juntos. Me faltan 27 días para volar a Puerto Rico, para abrazar a Mi Ben, y resulta que teniendo el corazón al límite por lidiar con tanto como lo que siento, tendré que hacer un aparte porque también, en algún momento, podré volver a abrazar a mi hermano postizo... es un saltito de nada para poder tocarnos de nuevo, un saltito que pondrá en su sitio tantos afectos... A veces la vida es bien reputa, pero cuando deja de serlo, ¡coño!, qué bella es.

Besos... estupendos seres humanos.

3 Comments:

At 05 marzo, 2006 22:26, Blogger Jacqueline said...

No sábes cómo me alegró ver a los niños de A y T en esa foto. No hay más?

 
At 07 marzo, 2006 08:16, Blogger Tweesita said...

Sí, pero esa foto es de hace más de un año... luego las cosas se complicaron y no nos volvimos a ver. Tengo más fotos de ese día, pero salen con otros niños y no me parece acertado ponerla, porque los carajitos no los conozco de nada. Antonio ya cumple 12 años el 30 de marzo y Julia cumplirá 8 años el 2 julio... ¿verdad que están divinos?.

 
At 07 marzo, 2006 22:23, Blogger Jacqueline said...

Si, lástima que no pueda verlos ahora y más detalladamente. Cómo ha pasdo el tiempo.......

 

Publicar un comentario

<< Home

Free counter