La foto es mía y la tortilla tambiénEsta Navidad no ha sido fácil, no señor... yo quise ver que sería una de las mejores por tener a
MiBen cerca, pero ni eso pudo con la tormenta mala que se desató y que no creo que amaine en una buena temporada, pero dejémoslo ahí.
Tengo casi un mes fuera de la blogosfera y juro que me cuesta acercarme. El pasado día 12 cumplí un año por estos predios y ni me molesté en celebrarlo, porque juro que entre unos y otros me tienen sin energía, descompuesta y con la cabeza repartida en mil sitios a la vez. No son sólo coyunturas familiares, pendejadas burocráticas imposibles de entender, malas fortunas o traspiés... no señor... ¿Han visto la película "The Devil Wears Prada" (El Diablo se viste de Prada)?, bueno, pues esa señora es una monjita de la caridad al lado de mi jefa... la persona más mala que he conocido en mi vida, y les juro que ya una vez viví con el mismo diablo, pero esta Hulk en femenino le supera con creces. La odio y la detesto, y tengo en mente iniciar un blog clandestino donde desahogarme de cara al mundo, que será mi triste y campuruza venganza...
Siempre he dicho, y mantengo, que hasta de las peores situaciones se sacan enseñanzas positivas, y en esta ocasión no va a ser menos. De la Navidad he concluido que mi madre,
Doña Madre, es uno de mis tesoros más valiosos en la vida, merecedora de muchos esfuerzos y gran mujer, como no hay muchas (aunque todo esto ya lo sabía, pero que las circunstancias te refresquen la memoria siempre es de agradecer). También he sacado en conclusión que me casé con el hombre que Dios y el destino me tenían reservado, que nuestro amor se ha multiplicado por mil y fortalecido por un millón, y que vamos de camino juntitos hacia el futuro. Por otro lado, y gracias al trabajo, he reafirmado mis principios y me he dado cuenta de haber madurado más, es decir, que ya entré en la madurez... y me gusta. No digo más. Y para terminar, que no pienso aguantar ni una gilipoyez más en mi vida, no señor, porque habiendo alcanzado la madurez y siendo dueña de mi destino, dejaré que me jodan (con perdón) lo justo... y con esto concluyo.
Querid@s tod@s, sé que todo lo que acabo de contar os puede interesar tanto como la reproducción del camarón en estado salvaje... pero como es un rincón libre en esta inmensidad del ciberespacio, nadie tiene que quedarse ni llegar hasta el final, pero yo necesitaba desahogarme... lo lamento.
Tengo pendientes mil mails para mis amigos y familia, que nunca termino de escribir porque el tiempo no me alcanza y me faltan energías.
Tapita, te extraño.
DAVID, perdóname que tengo dos meses para contestar a tu último correo, te pienso todo el tiempo y te extraño, juro que haré un esfuerzo para sentarme a escribirte.
Juan Carlos y Carmen... qué les digo, que quiero que vuele el tiempo y poder abrazarles de nuevo, extraño a NUESTRA FAMILIA. A
MiBen no se lo digo seguido, pero extraño San Juan, sueño a veces con los muelles y las noches de estrellas, el sofoco del calor húmedo y las largas esperas a la guagua... todo, absolutamente todo, con la distancia y el tiempo logra vestirse con un velo de magnitud y excelencia que consigue hacer que el corazón se ponga chiquito...
En fin, todo eso... y ahora, estupendos seres humanos, me voy a comer un pedazo de tortilla de papas que acabo de hacer a fuego lento. Mil besos.